Científicos y médicos quieren
innovar con avances
La lucha contra
el cáncer y la creación de nanosatélites, el reto argentino
Liderados
por el doctor Gabriel Rabinovich, director del Laboratorio de Inmunopatología
del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme), científicos
argentinos lograron contestar una de las ‘preguntas del millón’ en la lucha contra
el cáncer: ¿por qué ciertos tumores son refractarios a las terapias actuales?
También
describieron una forma de bloquear el mecanismo de escape tumoral. El Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) está en tratativas
con varias compañías internacionales para hacer las pruebas clínicas en seres
humanos. (Lea también: México, preocupado por la degradación de la calidad del
aire).
En
los años setenta, Judah Folkman planteó la teoría de que las células cancerosas
necesitan oxígeno y nutrientes para multiplicarse y postuló que si pudiera
cortarse ese suministro se lograría la regresión del tumor. Desde ahí, los
investigadores se concentraron en encontrar cuáles eran las moléculas que
causan la angiogénesis, para así poder bloquear o regular la creación de vasos
sanguíneos. (Lea también: Biomarcadores con el sello de Puerto Rico).
En
los ochenta, Napoleone Ferrara descubrió que la clave era el “factor de
crecimiento endotelial” (VEGF, según sus siglas en inglés), y se desarrolló un
anticuerpo monoclonal para bloquearlo y ‘matar de hambre’ a los tumores. “Esto
funcionó para algunos cánceres (hígado, colon, recto, pulmón y mama)”, dice
Rabinovich.
La
FDA (la autoridad regulatoria de los EE. UU.) aprobó la terapia para la mayoría
de los tumores. A muchos les va bien, a otros les funciona durante un tiempo y
hay algunos que tienen sensibilidad limitada al tratamiento. La pregunta era
por qué.
Todo
hacía suponer que, en ausencia de VEGF (que había sido bloqueado), había algún
otro mecanismo que seguía impulsando la creación de vasos sanguíneos.
“Lo
que vimos es que en los tumores sensibles al tratamiento de las células que
forman los vasos sanguíneos están recubiertas de un ‘escudo’ de azúcares (ácido
siálico) que impide que la galectina se una a la célula –describe Rabinovich–.
Pero los vasos de los tumores refractarios carecen de ese escudo, y eso permite
que la galectina se una a un receptor, mimetice y reemplace totalmente al VEGF
de una forma tal que promueve la angiogénesis igual que si este estuviera
presente”.
Para
probar la veracidad de estos hallazgos, los científicos lograron transformar
tumores sensibles en refractarios y viceversa, bloqueando o no la galectina-1.
Nanosatélites
El
emprendedor tecnológico Emiliano Kargieman y su compañía Satellogic los crearon
con materiales que pueden comprarse en la ferretería o Internet.
Son
los primeros de una nueva serie que ofrecerá servicios comerciales en el
espacio, desde la toma de imágenes hasta la geolocalización, la transmisión de
TV o la detección de parámetros ambientales. El último fue realizado en 6
meses, a un precio entre cien y mil veces menor que los tradicionales.
300
satélites en el 2019
El
objetivo de Emiliano Kargieman es lanzar 300 satélites antes de finalizar está
década. “Será una verdadera red orbital de sensores que permitirá ‘ver’ lo que
está pasando en la Tierra casi en tiempo real”, señala el inventor.

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