lunes, 27 de octubre de 2014

Científicos y médicos quieren innovar con avances
La lucha contra el cáncer y la creación de nanosatélites, el reto argentino
Liderados por el doctor Gabriel Rabinovich, director del Laboratorio de Inmunopatología del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme), científicos argentinos lograron contestar una de las ‘preguntas del millón’ en la lucha contra el cáncer: ¿por qué ciertos tumores son refractarios a las terapias actuales?

También describieron una forma de bloquear el mecanismo de escape tumoral. El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) está en tratativas con varias compañías internacionales para hacer las pruebas clínicas en seres humanos. (Lea también: México, preocupado por la degradación de la calidad del aire).

En los años setenta, Judah Folkman planteó la teoría de que las células cancerosas necesitan oxígeno y nutrientes para multiplicarse y postuló que si pudiera cortarse ese suministro se lograría la regresión del tumor. Desde ahí, los investigadores se concentraron en encontrar cuáles eran las moléculas que causan la angiogénesis, para así poder bloquear o regular la creación de vasos sanguíneos. (Lea también: Biomarcadores con el sello de Puerto Rico).

En los ochenta, Napoleone Ferrara descubrió que la clave era el “factor de crecimiento endotelial” (VEGF, según sus siglas en inglés), y se desarrolló un anticuerpo monoclonal para bloquearlo y ‘matar de hambre’ a los tumores. “Esto funcionó para algunos cánceres (hígado, colon, recto, pulmón y mama)”, dice Rabinovich.
La FDA (la autoridad regulatoria de los EE. UU.) aprobó la terapia para la mayoría de los tumores. A muchos les va bien, a otros les funciona durante un tiempo y hay algunos que tienen sensibilidad limitada al tratamiento. La pregunta era por qué.

Todo hacía suponer que, en ausencia de VEGF (que había sido bloqueado), había algún otro mecanismo que seguía impulsando la creación de vasos sanguíneos.

“Lo que vimos es que en los tumores sensibles al tratamiento de las células que forman los vasos sanguíneos están recubiertas de un ‘escudo’ de azúcares (ácido siálico) que impide que la galectina se una a la célula –describe Rabinovich–. Pero los vasos de los tumores refractarios carecen de ese escudo, y eso permite que la galectina se una a un receptor, mimetice y reemplace totalmente al VEGF de una forma tal que promueve la angiogénesis igual que si este estuviera presente”.

Para probar la veracidad de estos hallazgos, los científicos lograron transformar tumores sensibles en refractarios y viceversa, bloqueando o no la galectina-1.

Nanosatélites

Hoy están en órbita terrestre tres microsatélites argentinos de menos de 25 kilos.

El emprendedor tecnológico Emiliano Kargieman y su compañía Satellogic los crearon con materiales que pueden comprarse en la ferretería o Internet.

Son los primeros de una nueva serie que ofrecerá servicios comerciales en el espacio, desde la toma de imágenes hasta la geolocalización, la transmisión de TV o la detección de parámetros ambientales. El último fue realizado en 6 meses, a un precio entre cien y mil veces menor que los tradicionales.

300 satélites en el 2019


El objetivo de Emiliano Kargieman es lanzar 300 satélites antes de finalizar está década. “Será una verdadera red orbital de sensores que permitirá ‘ver’ lo que está pasando en la Tierra casi en tiempo real”, señala el inventor.

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